sábado, 30 de enero de 2016

January 30

Después de un rato tumbada ya entendí lo que pretendía. 
Me empezó a abrazar con la excusa del frío y a acercarse demasiado. 
No lo voy a negar, estaba superbien, así que no me aparté. 
Al verme receptiva me dio pequeños besos por la oreja y el cuello y  me confesó que siempre había fantaseado conmigo, que mi marido tenía mucha suerte de tenerme. Se me erizó la piel inmediatamente...

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